Un médico internista se especializa en el diagnóstico, tratamiento y prevención de enfermedades en adultos, especialmente aquellas que afectan a los órganos internos, como el corazón, los pulmones, los riñones, el hígado y el sistema endocrino. También maneja enfermedades crónicas como diabetes e hipertensión.
Debes consultar a un internista si tienes condiciones crónicas como hipertensión, diabetes o problemas respiratorios persistentes. También si presentas síntomas generales como fatiga extrema, pérdida de peso inexplicada o dolores recurrentes, ya que un internista puede diagnosticar enfermedades complejas.
Un médico internista puede realizar una variedad de exámenes como análisis de sangre, pruebas de función hepática y renal, electrocardiogramas (ECG), radiografías de tórax y otras pruebas diagnósticas para evaluar la salud general del paciente y detectar condiciones subyacentes.
Aunque ambos tratan afecciones médicas generales, el internista se especializa en enfermedades complejas y crónicas de los órganos internos de los adultos. El médico generalista, por otro lado, proporciona atención médica primaria y puede derivar a un internista si es necesario.
Un médico internista ayuda a controlar y manejar enfermedades crónicas mediante el monitoreo constante, el ajuste de tratamientos y la prevención de complicaciones a largo plazo. También trabaja en la mejora del estilo de vida del paciente, como cambios en la dieta y ejercicio, para manejar mejor la condición.
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